Un artículo sobre Borges

Hace como diez años escribí un artículo titulado «Algunos motivos árabes e islámicos en la obra de Jorge Luis Borges«, que está publicado por el Borges Center de la Universidad de Pittsburgh (Pensilvania, EEUU).  El placer que me deparó escribirlo fue un pequeño tributo a ese hedonista literario confeso que fue Borges.

Leer a Borges no es recomendable. En primer lugar porque uno termina por creer que imitar a Borges no es plagio, sino mera corrección estilística. En segundo lugar porque es dejarse llevar por los placeres desordenados del intelecto. A menudo hace que las personas por el placer de leer a un autor descuiden el resto de sus obligaciones intelectuales. Lo confieso: cuando mi deber era estar leyendo a Proust, me la pasaba leyendo a Borges. Ahora pago el precio de haber vivido una juventud disipada.

De escribir sobre Borges podría decirse lo mismo. Yo cedí a la tentación. Luego de un tiempo encontré que mi pequeño ensayo era citado o comentado por autores más serios (y alguna que otra vez reproducido sin permiso). Estoy a punto de empezar el ejercicio narcisista de repasar algunas de las citas de mi propio artículo.

Para empezar, está enumerado entre la bibliografía sobre Borges de la tesis doctoral de Ishak Farag Fahim, titulada «Libro y laberinto eran un solo objeto. Jorge Luis Borges constructor de laberintos literarios» (2011, Universidad de Salamanca, Facultad de Filología).

Lo cita Norman David Marin Calderon en «Borges Freud Lacan: Los senderos bifurcados del deseo«.

Maria da Penha Campos Fernandes alude a él como «un seguro, aunque muy breve, trabajo de Pablo Tornielli«, en su ensayo «Jorge Luis Borges: La alegoría irónica y los sentidos de la historia«. ¡Gracias!

La mención en el blog del profesor de árabe Antonio Giménez Reíllo es importante porque aporta nuevas citas acerca del profesor egipcio que dio unas clases de árabe a Borges, poco antes de morir, incluyendo un libro electrónico que contiene el artículo del académico Héctor D’Amico donde se cuenta la anécdota. Apunta que el hombre era de Alejandría. El nombre del egipcio sigue en el misterio. La entrada en su blog se titula «Los secretos del árabe«.

En el ensayo «In Praise of Mistranslation: The Melancholy Cosmopolitanism of Jorge Luis Borges«, Dominique Jullien comienza diciendo: «Jorge Luis Borges, we are told, devoted the last few weeks of his life to learning Arabic, with the help of an Egyptian teacher living in Switzerland«, y en seguida cita al pie: «Pablo Tornielli reflects on Borges’s enigmatic decision in ‘Algunos motivos árabes e islámicos en la obra de Borges’.» (El texto en soporte de papel está en Romanic Review, V. 98, páginas 203-223).

En «Los orientales y el nombre«, Hernán G. H. Taboada, del Centro de Investigaciones sobre América Latina y el Caribe de la UNAM, incluye mi pequeño ensayo en una lista de escritos que podrían ser útiles para la ubicación de fuentes, «pero no suelen pasar de una enumeración de temas, aderezada con alguna cita y con ditirambos al conocimiento universal de Borges, con frecuencia en estilo que reconocemos fácilmente como borgeano«. Es una descripción totalmente acertada en mi caso; me hizo sentir como un niño descubierto en flagrante travesura.

Dos tesis presentadas en la Universidade Federal de Santa Catarina (Brasil), citan el artículo. Una se titula “Borges e As mil e uma noites: leitura, tradução e criação”, por Marcelo Bueno de Paula (2011), quien sostiene: “Aliás, a propósito da tradução de nomes ou outras palavras árabes, Pablo Tornielli [499] observa que o autor sempre revela muita precisão quanto a isso em seus escritos”.

La otra se titula “Estética da imperfeição: o ceticismo humano e a prosa de Jorge Luis Borges” y su autor es Fabiano Seixas Fernandes (2004). Allí se dice: “A transliteração, em Borges, pode ser considerada uma parte de seu amor pela etimologia; interessados podem consultar “Algunos motivos árabes e islámicos en la obra de Borges”, de Pablo Tornielli. O artigo examina as traduções os versículos do Qur’ân utilizados por Borges como epígrafes, e comenta o verso citado por Averroes no conto de Borges a respeito do destino. Curiosamente, nada diz a respeito de Uqbar , mais comumente transliterado por âkbar [superlativo: o maior]”. Sobre esta última afirmación: es difícil discutir la etimología de una palabra imaginaria, como Uqbar. Borges pudo haber querido vincularla con una palabra del mundo real. Creo que no. Pero en todo caso, al elegir «q» en lugar de «k» optó por la letra preferida para transliterar la qaf (ق), que no es la letra que aparece en akbar (أكبر). Por eso se ha traducido el título del cuento de Borges al árabe de la siguiente manera: تلون، أقبار، وأربيس تيرتيوس (por ejemplo aquí).

El Centro Cultural Borges me hace el honor de incluir un enlace a mi artículo al comentar la relación entre Borges y Averroes. Al pasar el cursor sobre el botón que está junto a la cabeza de Averroes, se lee «La busca de Averroes es el décimo cuento de los diecisiete que integran El Aleph y es uno de los numerosos pasajes en que Borges incluyó temas relacionados con la cultura árabe e islámica«.

Publicado por

Pablo Tornielli

Leyes, política, idiomas, culturas, música, literatura

4 comentarios sobre “Un artículo sobre Borges”

  1. Hola, ¿qué tal? Soy de México y me gustaría encontrar el libro Norman Marín Calderon "Borges Freud Lacan: Los senderos bifurcados del deseo", por la red encuentro unos links, incluso un segundo libro del autor "Borges Freud Lacan: Los senderos trifurcados del deseo". Ambos quisiera comprarlos, pero acá en México es muy difícil encontrarlos. Saludos

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