Los durmientes de Éfeso y la sorpresa del traductor

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Andrew Hurley es un excelente traductor al inglés de la obra de Borges. En “The Aleph and Other Stories” (ISBN 978-0-14-243788-9) está su versión de La busca de Averroes, entre otros grandes textos. Hurley llega al siguiente párrafo, donde un grupo de sabios discute sobre el teatro, un género para ellos desconocido:

Imaginemos que alguien muestra una historia en vez de referirla. Sea esa historia la de los durmientes de Éfeso. Los vemos retirarse a la caverna, los vemos orar y dormir, los vemos dormir con los ojos abiertos, los vemos crecer mientras duermen, los vemos despertar a la vuelta de trescientos nueve años, los vemos entregar al vendedor una antigua moneda, los vemos despertar en el paraíso, los vemos despertar con el perro.

Hurley se sorprende de que un grupo de andalusíes musulmanes del siglo XII pudiera conocer la historia cristiana de los siete (si es que ese era su número) durmientes de Éfeso. En la nota a esa parte del texto dice Hurley:

‘The seven sleepers of Ephesus’: This is a very peculiar story to put in the minds of these Islamic luminaries, for the story of the seven sleepers of Ephesus is a Christian story, told by Gregory of Tours. Clearly the breadth of culture of these gentlemen is great, but it is difficult (at least for this translator) to see the relationship of this particular tale (…) to Averroës’ quest.

El lector musulmán se sorprenderá por motivos contrarios a los de Hurley: reconocerá esa historia inmediatamente, pero no necesariamente sabrá de su relación con Éfeso y lo más probable es que no sepa que Gregorio de Tours la narró.

En la versión cristiana, siete jóvenes nobles de Éfeso se niegan a adorar como dios al emperador Decio. Se refugian en una caverna fuera de la ciudad. Los soldados del emperador los descubren y sellan la caverna para que mueran dentro. Por obra y gracia de Dios, en lugar de morir se duermen. Al despertar más de un siglo después, uno de ellos es enviado a comprar comida a la ciudad y la encuentra llena de iglesias; cuando saca sus monedas, que son de la época de Decio, se descubre el milagro.

La versión musulmana está en la azora o capítulo décimo octavo del Alcorán, desde el versículo o aleya 9 en adelante, donde se narra la historia de un grupo de creyentes en un solo Dios, que en compañía de un perro se refugian en la caverna. Al despertar trescientos años después (trescientos años “a los que se añaden nueve”, es decir trescientos años solares o trescientos nueve lunares), uno de ellos pregunta al resto cuánto tiempo habían permanecido así. Le contestan: “un día o parte de un día”. En esta versión se cuestiona el número de los durmientes. Algunos dirán que eran tres y el cuarto era su perro; otros, que eran cinco y el perro era el sexto, conjeturando a ciegas; por último, algunos dirán que eran siete y el octavo era el perro. El número sólo es conocido por Dios.

La busca de Averroes es, según Umberto Eco, uno de los cuentos más fascinantes de Borges.

Publicado por

Pablo Tornielli

Leyes, política, idiomas, culturas, música, literatura

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