La aguja, el camello, el calabrote, el Evangelio y el Corán

La imagen evangélica que compara la entrada de un rico en el reino de Dios con el paso de un camello por el ojo de una aguja (Mt 19:24; Lc 18:25, etc.) reúne dos elementos que parecen no tener ningún punto en común, lo que desde antiguo ha hecho sospechar que hay un error de traducción.

Un intento de resolver el enigma pasa por dos parónimos griegos que significan uno camello y el otro calabrote o cuerda gruesa trenzada usada en marinería. Miguel de Unamuno, que fue profesor de griego, lo explica así en un ensayo de 1896:

“A las veces estas divergencias pueden ocasionar interpretaciones erróneas. Vaya de ejemplo: la eta (η) griega leída ya en la época clásica lo mismo que la iota (ι), por manera que escribiéndose de distinto modo los vocablos κάμηλος (cámelos, camello) y κάμιλος (cámilos, calabrote o cable), ambos se leían del mismo modo: cámilos. Y esta confusión hizo que por una falta de ortografía se tradujera un famoso pasaje del Evangelio: “es más difícil que entre un rico en el reino de los cielos, que el que pase un CALABROTE por el ojo de una aguja“, haciendo del calabrote camello, y resultando así una metáfora disparatada por lo incongruente. Y una vez cometido el error, no han faltado interpretaciones ingeniosas a lo del camello”.

Como sucede con varios pasajes evangélicos, el del camello (o calabrote) y la aguja está también en el Corán (7:40), sólo que referida no a los ricos sino a los que desmienten el mensaje divino: “…las puertas del Cielo no estarán abiertas para ellos ni entrarán al Paraíso hasta que pase el camello por el ojo de la aguja“. En el ámbito del Islam también ha causado perplejidad el uso de esta imagen, como señaló Régis Blachére.

El comentarista del Corán al-Ṭabarī (839–923 AD) sostuvo que algunas lecturas del Libro no vocalizaban ğámal / جَمَل (camello), sino ğúmmal / جُمّل (cuerda gruesa para atar barcos). En las primeras versiones del Corán, el texto no tiene vocales breves ni marcas de geminación o duplicación de letras, de modo que ambas palabras se escribían igual: ğml / جمل .

Para Adam C. McCollum, el paralelismo con el árabe no alcanza para despejar la incógnita:  “There is in Arabic a similarity between ǧamal (camel) and ǧuml/ǧumla (“thick rope”, see Lane 460), but it is treading on thin ice to have recourse to this similarity as an explanation for earlier texts with no palpable connection to Arabic.”

No son llamativos los pasajes similares en los Evangelios y el Corán, pero sí lo es que el mismo pasaje origine las mismas ambigüedades, en ambos casos por razones de escritura.

Publicado por

Pablo Tornielli

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