Khalil Saadeh, Emín Arslán y la Conferencia de Paz de París

“Siria, desde la guerra y la hambruna hasta la conferencia de paz” –Syria from War and Famine to Peace Conference – سورية من الحرب والمجاعة إلى مؤتمر الصلح – Khalil Saadeh, presentación y compilación de Salim Mujais y Badr El-Hage. Primera edición, Beirut 2014, Saadeh Cultural Foundation, 381 páginas, con una sección facsimilar. ISBN 9789953419442

La Fundación Cultural Saadeh está publicando los escritos completos de Khalil Saadeh (Choeir, Monte Líbano, 1857 – San Pablo, Brasil, 1934). Es una edición esmerada y muy útil para estudiosos e investigadores. El primer tomo comprende la actuación de Khalil Saadeh en Buenos Aires (1914 – 1920). Khalil fue el padre de Antún Saadeh, mártir del nacionalismo sirio fusilado en 1949. Padre e hijo tuvieron actuación en la prensa de batalla argentina y brasileña. Khalil Saadeh fue un enemigo enconado del Emir Emín Arslán, aunque las diferencias políticas entre ambos se aparecen hoy como insignificantes.

Saadeh padre y Arslán eran parecidos tanto en ideas como en formación y en historia personal. Ambos originarios de Monte Líbano y con una educación, por así decirlo, cosmopolita: la de Arslán en francés y la de Saadeh en inglés. Saadeh incluso publicó novelas originalmente escritas en inglés por él, como Caesar and Cleopatra”, Londres 1895 (se le atribuye también “Emir Murad or the Syrian Prince. An oriental novel”, publicada en Londres en 1893 sin indicación de autor).

Ambos enfrentaron el colonialismo, pero ninguno de los dos profesaba hostilidad a la cultura francesa o inglesa. Arslán criticó a Francia por prolongar el mandato sobre Siria y convertirlo en un régimen colonial, defraudando las expectativas de muchos patriotas que no habían sentido inicialmente ninguna enemistad hacia París. Khalil Saadeh por su parte llegó al punto de expresar: “amamos a Francia, pero amamos a nuestra Patria por encima de Francia y de cualquier otro estado” (p. 359). Arslán, luego de la Primera Guerra Mundial, consideraba razonable que se estableciera en Siria un gobierno de transición bajo protección francesa, para evitar la anarquía derivada de la derrota estrepitosa del Imperio Otomano, hasta que pudiera crearse un estado plenamente independiente. A esta forma de ver las cosas, Khalil Saadeh la consideraba lisa y llanamente una traición. Sin embargo, las ideas del propio Saadeh no eran en este punto muy diferentes de las de Arslán. En Buenos Aires Saadeh creó el “Partido Nacional Democrático”. La obra comentada tiene facsímiles de algunos de los documentos de esa agrupación, que tenía sede en Paraguay 629. El sello de agua decía literalmente:

الحزب الديموقراطي الوطني

THE NATIONAL DEMOCRATIC PARTY

For the independence of Lebanon, Syria and Palestine as United States of Syria, under the guarantee of Great Britain, France, Italy and the United States of America

SYRIA FOR THE SYRIANS

Al pie de algunos documentos reproducidos está la firma del presidente del partido, “K. Saadeh” (sección de ilustraciones, páginas XII y XIII).

Es decir que Khalil Saadeh también consideraba razonable la intervención de las grandes potencias para garantizar un proceso que debía conducir hacia la independencia. Agregaba la idea particular de un régimen “federal” con autonomías para las tres provincias que compondrían los “Estados Unidos de Siria”.

Saadeh por otra parte no había tenido ninguna actuación en la rama siria de los Jóvenes Turcos. Arslán se había sumado a ese movimiento antes de la Gran Guerra a través del Comité Turco Sirio; desde allí había promovido la reanudación de una monarquía constitucional, el restablecimiento de la Constitución de 1876 y la reapertura del Parlamento. Es decir que Arslán había sido partidario de la reforma del Imperio, hasta la brutal decepción en que terminó el régimen del Comité Unión y Progreso y hasta que la Gran Guerra terminó por despedazar los restos del viejo estado otomano.

Khalil Saadeh, según nos informa su biógrafo, mientras trabajaba como médico en el hospital inglés en Jerusalén (fines de la década de 1890) fue primer secretario de una logia masónica (página 13). Luego durante su estancia en Brasil (que comenzó en 1920) presidió la logia “Estrella de Siria”, que dejó por diferencias sobre la cuestión nacional (página 14). De ser auténtica la información proporcionada por el Gran Oriente de Canaán, su hijo Antún Saadeh fue también miembro de dicha logia y se retiró el 24 de mayo de 1926. Arslán pudo tener afiliacion masónica también, cosa muy frecuente entre los primeros partidarios del movimiento Joven Turco. Existen indicios de que se sumó a una logia mientras vivía en su Monte Líbano natal. Hasta donde pudimos investigar no tuvo actuación en la masonería argentina, pese a haber vivido en el país durante 33 años y a haber cultivado amistades que tuvieron mucha importancia en esa cofradía, como Joaquín V. González o Leopoldo Lugones.

La recopilación de artículos de Khalil Saadeh revela comunicaciones y reuniones del propio Saadeh y de Arslán con el embajador de Francia. Ambos disputan sobre sus respectivas visiones del proceso político en Siria. Ambos también envían cartas al presidente de los Estados Unidos Woodrow Wilson, sobre la misma cuestión, mientras dura la Conferencia de Paz de París.

En este último punto sobresale la doble ingenuidad de ambos patriotas, Saadeh y Arslán. Por un lado parece poco realista pretender que las cancillerías de las grandes potencias prestaran atención a dos expatriados, radicados en Sudamérica, muy lejos de los acontecimientos de Siria. ¿Cómo podría primar la opinión de ambos por sobre la de otros actores locales ubicados directamente sobre el terreno, en Damasco, Beirut o al menos en la mesa de arena de la Conferencia de París? Por otra parte, Saadeh y Arslán discuten sobre detalles que hoy nos parecen cuestiones menores: si las provincias de una futura Siria independiente tendrian o no autonomía, o cuáles serían los alcances de una tutela temporal de las potencias. Éstas en realidad estaban procediendo al reparto de sus influencias en la zona sin la menor concesión a preocupaciones como las de Saadeh y Arslán y en fin sin prestar atención alguna a las aspiraciones nacionales de ellos y sus compatriotas.

Publicado por

Pablo Tornielli

Leyes, política, idiomas, culturas, música, literatura

Deja un comentario