Halperin Donghi y una visión «revisionista» de Belgrano

Belgrano

En «El enigma Belgrano. Un héroe para nuestro tiempo«, Tulio Halperin Donghi se pregunta por qué la figura de Manuel Belgrano ha permanecido intacta a lo largo de los años, mientras que otras figuras históricas han sido objeto de descalificaciones diversas. Con esta sola excepción (y quizá, agreguemos, la de San Martín) no se ha dejado en nuestra historia títere con cabeza.

En su última obra el recordado historiador busca la solución al enigma en la propia historia de Belgrano. Su padre, el hábil comerciante genovés Domenico Belgrano Peri fundó durante el siglo XVIII una familia cuyos miembros asumieron conscientemente la misión de continuar la posición destacada del clan. El joven Manuel intenta primeramente sobresalir en el comercio, el oficio de sus ancestros. Luego procura destacarse en la difusión de las ideas modernas. Más tarde, en medio del proceso emancipador, se improvisa como militar.

Halperin emprende en este ensayo un análisis de las razones que hicieron de Belgrano un militar audaz, que conoció victorias resonantes y derrotas desastrosas. Al describir la trayectoria del prócer y su familia se vale de su característico estilo, de gran densidad, en el que las referencias documentales conviven con un sagaz ejercicio contextualizador. Los breves párrafos de Halperin contienen operaciones semiológicas bastante complejas. Pero aunque se asegura que el historiador complica las cosas, y que muchos alumnos de Historia estuvieron al borde del suicidio frente a las páginas, por ejemplo, de «Revolución y guerra» (1972), lo cierto es que Halperin más bien simplifica: las realidades que analiza no permiten una aproximación amena.

Hay que decir que Halperin Donghi se ensaña ligeramente con Belgrano. De su estudio psicológico en realidad sólo se concluye que Belgrano tuvo un optimismo excesivo que a veces lo arrojó impulsivamente a la acción, una característica que no fue exclusiva de este personaje en la época en que le tocó vivir. Al concentrarse excesivamente en la psicología de Belgrano para desmitificarlo, Halperin parece recurrir por momentos a procedimientos que se observan en los historiadores a quienes dedicó «El revisionismo histórico argentino como visión decadentista de la historia nacional» (1970).

Falta quizás un análisis mayor de las razones que condujeron precisamente a los revisionistas a dejar en pie antojadizamente a un dirigente tan cercano a Rivadavia y a Moreno, y tan exaltado por José María Paz y Bartolomé Mitre, demonizados por esa tendencia. Belgrano además comandó una campaña contra los caudillos litoraleños Francisco Ramírez y Estanislao López, que forman parte del panteón revisionista.

Concluye Halperin: «Es el aval de Dorrego el que logra que una entera nación, envuelta hoy más que nunca en una despiadada guerra contra sí misma, se vuelva reverente hacia la memoria de Manuel Belgrano y reconozca en él a un héroe. Un héroe afectado por una suerte de anonimato -notorio en la dificultad de encontrar un único rostro entre sus muchos retratos-, lo que hace de él un prócer apropiado para este inhóspito tercer milenio, porque supo afrontar estoicamente el destino de quienes debemos vivir en un mundo que ha cesado de sernos comprensible«.

Publicado por

Pablo Tornielli

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