El mejor Bach, legal y gratis

Foto: Wikimedia (de la sonata Nº 1 para violín solo, BWV 1001)
Foto: Wikimedia (de la sonata Nº 1 para violín solo, BWV 1001)

La idea era simple: grabar una versión de dominio público (sin ningún tipo de copyright) de una de las más famosas obras de Bach y publicar también una versión de la partitura correspondiente, en formato compatible con midi. La interpretación debía estar a cargo de una gran concertista internacional de piano; debía tocar un instrumento de excelencia; debía ser grabado en uno de los mejores estudios de grabación del mundo.

La idea se llevó a cabo y el resultado es magnífico. La grabación se puede descargar, legalmente y gratuitamente, al igual que la partitura en formato pdf, Musescore y midi, del sitio especialmente montado para llevar a cabo la iniciativa.

La pianista Kimiko Ishizaka hizo una interpretación de las Variaciones Goldberg (BWV 988), una serie de 31 variaciones sobre un aria del propio Johann Sebastian Bach. La obra fue compuesta originalmente para clavecín, pero ha sido interpretada en piano por los más grandes concertistas de todos los tiempos. Para la grabación, la firma Bösendorfer cedió gratuitamente su mejor instrumento, un 290 Imperial CEUS, y las sesiones se hicieron en enero de 2012 en el Teldex Studio, de Berlín, la mejor sala de grabación de Alemania. Como productora de la grabación ofreció sus servicios gratuitamente Anne-Marie Sylvestre. La partitura que se distribuye también gratuitamente se generó por medio del Musescore, un poderoso programa de edición de partituras gratuito, compatible con midi y con capacidad de generar archivos tipo pdf. Los gastos de todo el proyecto se financiaron por una forma moderna de suscripción popular: Kickstarter.

Kimiko Ishizaka logró una versión que escapa de la crisis entre las interpretaciones historicistas y las versiones virtuosas pero anacrónicas muy comunes en los grandes pianistas formados en el repertorio del siglo XIX, algunos de ellos capaces de interpretar a Bach con rubati propios de Chopin. Ishizaka en este aspecto transita el camino trazado por el gran Glenn Gould. Ofrece su propia lectura de Bach, sobria y sin excesos románticos; una verdadera traducción de Bach al lenguaje pianístico. Me parece percibir un guiño de la pianista en el compás 11 de la reexposición del tema principal, luego de la variación 31ª: allí interpreta el arpegio en mi menor en forma invertida (comenzando por las notas más agudas), del modo en que lo hacía Gould, y también toca los ornamentos usando valores regulares, como el canadiense. Ishizaka, sin embargo, interpreta ese mismo arpegio en la forma convencional en la primera exposición del aria y toca los adornos con valores irregulares, como se hace generalmente. ¿Se trata de un pequeño homenaje oculto a Gould?

Me he topado con una crítica que descalificaba la versión de Ishizaka a través de una comparación con la de Gould. Esa crítica concluía que Ishizaka solamente toca cada tecla en el momento justo. Es cierto. También es cierto que su versión de las Variaciones Goldberg es solamente la mejor, entre las pianísticas, desde Gould. Invito al lector a deleitarse con esta exquisitez:

Este comentario fue publicado en la página oficial del proyecto Open Goldberg Variations.

Publicado por

Pablo Tornielli

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